AÑO NUEVO CHINO en Barcelona

      Año nuevo chino por Daniel Vela

 

Pólvora. Colores. Animales mitológicos. Música. Manjares. Esto que podría sonar a película de aventuras o a un capítulo de Juego de Tronos, no lo es. En una situación normal, disfrutar de esta festividad requeriría de un largo viaje, costosos alojamientos, guías nativos y mil y un requisitos más, sin embargo, tuve la gran fortuna disfrutar de un buen pedacito de ello sin salir de Barcelona.

            

El pasado cinco de febrero, para todo el que no lo sepa, fue fin de año. Pero fin de año chino. Entramos en el año del cerdo, año que favorece la fertilidad y la buena fortuna, signo al que, quién suscribe estas frases, tiene la suerte de pertenecer (abstengámonos de bromas, es algo muy serio). Para tan magna celebración, la zona de Arco de Triunfo, en la ciudad condal, se puso el traje de gala de mano de los migrantes chinos que pueblan, tanto la city como la provincia, envolviéndolo todo con olor a incienso y pólvora.

             

El parque del Triunfo se convirtió en un gran mercado plagado de puestos que ofrecían comida, objetos típicos y regalos llegados de tan lejanas tierras o fabricados por algunos de los magníficos artesanos que se han instalado en nuestro país. Todo presidido por un gran escenario donde las actuaciones no cesaron en todo el día deleitándonos con bailes nativos, pequeños conciertos e interpretaciones de todo tipo.

          

La diversión, además de en el parque, también se desplazó por las calles aledañas en forma de animado desfile. No faltaron los dragones, los perros o leones fu o las artes marciales, bailando a coro mientras lanzaban caramelos y galletas de la fortuna a los presentes durante más de dos horas.

            

Fue una mañana repleta de diversión y aprendizaje de los valores orientales, empapándonos de la sabiduría de aquellas tierras de manos de los que mejor las conocen: los propios chinos.

Desde aquí, solo queda agradecer a todos y cada uno de los organizadores y participantes el precioso e inolvidable momento que nos hicieron pasar. El año que viene, la rueda del calendario girará y comenzaremos de nuevo con el primer signo: la rata. Por lo que estoy deseando que llegue para volver a pasar el día en su sonriente compañía.

 

Daniel Vela.

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