MONASTERIO DE PIEDRA (Zaragoza)

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En las preciosas y pintorescas afueras de la población de Nuévalos, en Aragón, se halla uno de los monumentos más llamativos y una de las zonas verdes más visitadas de toda España. Un lugar por el que, sin duda alguna, merece la pena pasear. ¿Por qué no lo conocemos un poco más?

Historia
En la transición del románico al gótico, junto al recorrido del río piedra, en la población de Nuevalos, Alfonso II de Aragón y su esposa Sancha de Castilla, financiaron a los monjes de Poblet la construcción de un monasterio. Doce monjes, encabezados por el que sería el primer abad de este nuevo templo, Gaufrido de Rocaberti, partieron hacia el emplazamiento y comenzaron la construcción del susodicho en el año 1194. Unos años después, sobre 1218, ya se comenzó a habitar dado el estado avanzado de las obras, haciéndose la traslación, exactamente el 16 de diciembre. A mediados del siglo XIX se desamortizó y pasó a manos privadas, a las de Pablo Muntadas.
En 1844, Juan Federico Muntadas, hijo del primer dueño oficial del monasterio, escritor y poeta, transformó el espacio dándole el aspecto actual. En 1945 se le cataloga como Paraje Pintoresco Nacional, Monumento nacional en 1983 y bien de interés cultural en 2009 para un año después ser proclamado como Jardín Histórico.

Qué ver
Comencemos por lo primero que se ve al entrar en el recinto, bueno, después de la tienda de regalos que es lo primero y lo último pero lo que menos interés turístico y cultural tiene, por supuesto. Al tratarse de un monasterio, como es obvio, esto es la iglesia. De estilo románico tardío, es decir, siglo XIII, nos toparemos con la típica iglesia cistercense, con planta en forma de cruz y estructura reforzada con pilares, aunque está algo deteriorada en la actualidad debido a los sillares de piedra caliza utilizados para su construcción.

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El claustro también es cistercense, muy austero, con los típicos arcos apuntados con capiteles y decorados con motivos de la naturaleza. Si alguien tiene más curiosidad y quiere conocerlo a fondo, tiene además dos opciones, que además son compatibles: la de seguir al guía que lo explicará todo a la perfección y haciendo gala de una gran simpatía o la de pasar la noche en el hotel situado en lo que antiguamente eran las celdas de los monjes, para tener una experiencia totalmente diferente y reconfortante.

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Lo más destacado del monasterio en sí, serían la torre capitular, la sala donde hacían el chocolate (primeros en España en hacerlo con una exposición permanente que lo explica a la perfección) y la bodega, donde guardaban y fabricaban sus famosos y aclamados vinos, ahora adaptado como museo del vino. También es muy interesante la sala de carruajes.
Después del paseo y la clase de historia, lo más importante y lo que hará que el visitante se quede con la boca abierta, es el paisaje, es decir, el parque natural, ideado por Juan Federico Muntadas. Y es que el río Piedra, a su paso, crea una serie de cascadas que a su vez se dividen en chorreras, siendo la más conocida de ellas la Cola del Caballo. También es bonito pasear por las grutas y visitar un bonito lago conocido como Lago Espejo.

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Para finalizar, si vas en meses de verano o de buen tiempo, de mediados de marzo a finales de octubre, podrán disfrutar del espectáculo de aves rapaces.

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Gastronomía
La gastronomía del monasterio de piedra (ya sea en cualquiera de sus dos restaurantes o en locales de las poblaciones cercanas) es la misma que la que ya se trató en los demás artículos sobre Zaragoza o sus periferias. Sin embargo, dada la naturaleza de tan singular paraje y sus particularidades, cabe destacar sobre todo las magníficas truchas criadas en el propio parque, los postres con chocolate y las variedades de vino local.

Consejos
Visitas: Lo mejor es hacer la visita completa, es decir, al monasterio y el parque, para poder disfrutar de la experiencia del emplazamiento al máximo.

Comida: Si no gusta el pescado o no apetece en esos momentos, dejarse aconsejar por los camareros o cocineros será la mejor opción. Pollo, conejo, vegetales, caza… hay para todos los gustos y cocinados con la mejor calidad, la de los pueblos pequeños, las que tienen ese aroma añadido que les da la dedicación y el cariño por su tierra que tanta falta nos hace a veces en las grandes urbes. Los precios rondarán entre los 10€ y los 20€ por menú, siendo esta opción la recomendada.

Precios: Las entradas completas (Monasterio+Parque) tienen un precio de 15,50€ para adultos, los niños hasta 11 años y los senior a partir de los 65 años deberán abonar 11€.
Las entradas simples (Monasterio) tienen un coste de 8€ para adultos y 5€ para niños y senior.

Conclusión
El Monasterio de Piedra es ideal para pasar un fin de semana tranquilo en familia, niños y adultos disfrutarán por igual y conocerán una importante parcela de la historia de España que siempre viene bien, por curiosidad propia o aunque solo sea para presumir en alguna cena en el futuro, como hago yo.
Es una gran opción para desconectar, pasear, visitar y recargar las pilas con buena gastronomía e inmersos en un ambiente muy amigable. A título personal, ha sido uno de los viajes por la piel de toro que más he disfrutado, sinceramente.

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