NUESTRA EXPERIENCIA B-TRAVEL 2016

   DSC_0654                    Salón de turismo B-Travel

Qué mejor situación para una oda a la multiculturalidad que la plaza que lleva el nombre de un país en el que no se ponía el sol. Cómo no podía ser de otra forma, la Plaza España de Barcelona, en el incomparable marco de la Fira, acogió la segunda edición de B-Travel (anteriormente conocido durante 23 años como salón de turismo de Barcelona) celebrada durante los días 15, 16 y 17 de abril. Nosotros, tras perdernos por desgracia Fitur, decidimos no dejar escapar esta oportunidad y pasarnos a ver qué se cocía y, la verdad, es que no dar más en el clavo.
Fue cruzar el umbral y quedar boquiabierto con lo que nos aguardaba en aquellos pabellones: más de 200 expositores, 50 países y regiones representados y, además, a nivel nacional, presencia de todas y cada una de las comunidades autónomas. Nada más entrar, nos recibía una sala dedicada exclusivamente a la comunidad que hospedaba el evento: Cataluña, exhibiendo la riqueza y belleza de sus tierras, de su cultura, gastronomía y entretenimiento.
A continuación, las opciones se multiplicaban y realmente se hacía difícil decidir qué ver a continuación ya que de todos los rincones captábamos imágenes, sonidos y estímulos que nos atraían hacia sus expositores. Sin embargo, una sirena nos atrajo más que ninguna otra, y no lo hizo mediante un refinado canto sino a través de un ritmo de tambor. Siguiendo el ritmo nos encontramos ante la parada de la Comunidad Valenciana y presenciamos hipnotizados el baile típico de los Tornejants d’Algemesí, con sus varas al aire y sus trajes regionales.

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Después nos dirigimos hacia la representación francesa donde una muchacha de la prehistoria nos explicó las bondades de la zona de la región de Midi-Pyrinees. Sin salir del país galo, nos encantó charlar animadamente con la representante de Nantes y su homónima de Poitiers. No tuvimos oportunidad de charlar mucho más exceptuando dado que la cosa se animaba y la afluencia, pese a ser todavía viernes por la mañana, se acrecentaba exponencialmente. Aun así, antes de comenzar a aguardar en colas, mantuvimos una pequeña charla con “Cervantes” en el stand de Castilla la Mancha y con un simpático muchacho en el de Euskadi, ambos se portaron fenomenalmente y se lo agradecemos (otros, debido a la carga de público, contestaban alguna pregunta pero poco más).

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Que sobresalieran por encima de los demás actos, a parte de las charlas, el fin de semana estuvo salpicado por exhibiciones de bailes regionales y típicos como los de Irán, por poner un ejemplo, por las nuevas tecnologías a través de experiencias de realidad virtual y por la increíble oferta gastronómica de la zona denominada B-delicious en la que el mismo viernes se celebró una arrozada solidaria con participación de cocineros de gran nivel y con estrellas Michelin cuya recaudación iba destinada a la campaña “la fam no fa vacances” del banco de alimentos. Al día siguiente, ser repetía el evento pero esta vez los cocineros no tenían estrellas sino likes y followers, ya que eran instagramers y bloggers. Una genial iniciativa que deseamos haya tenido un gran éxito. En ese mismo espacio, se podían degustar también vinos y platos típicos de Cataluña, amén de poder probar cocina internacional preparada por las manos de los alumnos de la escuela de Hostelería de Barcelona, que se lucieron con platos tan variados jhalmuri de la India, taboulé del Líbano o tonkatsu ramen de Japón.

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Volviendo a los expositores de la zona europea, además de la ya mencionada presencia española había representación tan variada como la de Francia, Israel, Croacia, Portugal (con atención especial a Lagoa, la ciudad del vino 2016), Polonia o los Países Nórdicos. Gran representación tanto a nivel de país como de agencias de viaje especializadas.
Lo mismo sucedía con los destinos intercontinentales y los cruceros, con ofertas tan atrayentes como Cuba, el Amazonas, Perú, Argentina, República Dominicana, Túnez, China o la India, por citar unos cuantos.
En conclusión, B-Travel es una experiencia magnífica para los cinco sentidos, algo que vale la pena experimentar si amas viajar tanto por el reducido precio de la entrada (10€, niños gratis hasta 12 años) como por lo que ofrece ya que llegamos a casa con cerca de veinte kilos de papeles, mapas, ofertas y demás. Una gran fuente de información y vivencias, que además se completa perfectamente con la adición de B-delicious. Esperamos con expectación volver el año que viene aunque, mientras tanto, se nos presenta un gran dilema: con tanta información ¿dónde viajamos?

Daniel Vela.

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